POLÍTICA CRIMINAL | EL SALARIO DE HAMBRE DE LOS VENEZOLANOS, por Luigi D´Angelo

En los meses de Julio y Agosto quedan en evidencia una vez más los estragos que la hiperinflación produce en el bolsillo de los venezolanos, cuya mayor demostración es que con el salario mínimo de 1.800 bolívares de hace un año un trabajador compraba cinco de los 60 productos de la canasta alimentaria familiar: arroz, azúcar, carne, huevos y pasta. Hoy, con los 40.000 bolívares del sueldo base solo puede llevarse dos: arroz y pasta.

La carne de primera costaba el 30 de agosto 60.000 bolívares en el mercado municipal de Quinta Crespo, cuando en octubre de 2018 el precio era de Bs. 700, lo que refleja un alza de 8.471% en ese lapso. En Agosto 2019, por ejemplo, en Coro, un cartón de huevos tiene un precio mínimo de 70.000 bolívares. En octubre de 2018 costaba 600 bolívares.

El panorama es mucho más dramático si se compara con lo que se podía comprar dos años atrás. En septiembre de 2017, con los 136.544 bolívares (1,36 soberanos) del ingreso mínimo más el bono de alimentación (que era de 189.000 bolívares ó 1,89 soberanos), un venezolano podía comprar 12 productos de la canasta alimentaria, incluyendo un litro de aceite, un kilo de queso blanco duro y un kilo de café.

Casi un año después, Maduro prometió “defender” el salario de los venezolanos con su «Programa de recuperación económica, crecimiento y prosperidad», puesto en marcha el 20 de agosto de 2018 con la entrada en vigencia de la reconversión monetaria. “Nosotros ponemos el trabajo, el salario, los trabajadores y las remuneraciones del trabajo como centro del proceso de reequilibrio y recuperación productiva y generación de riqueza”, dijo Maduro antes de fijar el salario mínimo en medio petro, una moneda digital creada por el Ejecutivo en Diciembre de 2017.

Durante el plan económico, el gobierno aumentó el precio del petro tres veces: en diciembre de 2018 de 3.600 a 9.000 bolívares, en enero a 36.000 y en abril a 80.000 bolívares. El precio de la moneda digital lleva más de cuatro meses sin ser ajustado, por consiguiente, igual el salario, que desde el 16 de abril se mantiene en Bs. 40.000 (medio petro).

Cuando Maduro anunció el primero de estos cuatro aumentos, el 17 de agosto de 2018, el salario mínimo equivalía a 30 dólares al tipo de cambio oficial de Bs. 60. Un año después, el ingreso mínimo que perciben al menos unos tres millones de venezolanos es de menos de 2 dólares mensuales al tipo de cambio oficial (20.511 Bs/$ según el BCV y Bs. 25.950,42 según Dólar Today) del 30 y 31 de agosto respectivamente, por lo que se encuentran en situación de pobreza extrema, según parámetros de Naciones Unidas. Son, además, 28 dólares menos que hace un año. En Brasil un obrero gana, como mínimo, 296 dólares mensuales; en Chile, 452 dólares; en Colombia, 265 dólares; y en Haití, el país “más pobre del hemisferio occidental”, 78 dólares.

En Julio el salario mínimo de 40.000 bolívares apenas cubrió 1,2% de la Canasta Alimentaria Familiar (CAF), que se ubicó en 3.247.472 bolívares según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (CENDAS-FVM).

De hecho, en ese mes se requirieron 81,2 salarios mínimos (Bs. 40.000) para poder adquirir la canasta alimentaria, referida a una familia de cinco miembros, es decir, Bs. 108.249 diarios, casi tres salarios mínimos cada día.

Ante este grave panorama se conoce la posición del directivo de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores, Wills Rángel, el cual indicó que solicitaron un aumento de salario de 549.867,69, basado en el valor de medio Petro y que el mismo sea revisado cada 45 días. Por otro lado los representantes de la Federación de empleados públicos exigen un sueldo mínimo equivalente a 400 $.
En lo particular, estoy de acuerdo en lo señalado por Rangel en que “es una solicitud populista, primero porque la unidad de compra es el bolívar y segundo en la industria nacional no hay la producción necesaria para hacer un ajuste de esa magnitud. Es ilógico pensar que el sueldo mínimo pueda pasar de 2 dólares a 400 dólares de un solo golpe.

Lo que está ocurriendo en Venezuela es algo insólito, además de inmoral e irresponsable, mientras las empresas ajustan los precios diariamente, el Gobierno Nacional mantiene el salario congelado desde hace meses. A excepción de algunas posiciones como la adoptada recientemente por el Defensor del Pueblo en el estado Falcón, Edisoie Sandoval al exigir en el chat de la ZODI, “ponerle un freno a la especulación reinante en el comercio que golpea el bolsillo de todos los falconianos. La voracidad con que los comerciantes cada día, a cada hora y minuto aumentan el precio de la cesta básica es vertiginosamente criminal, atentando no solo contra el derecho a la alimentación sino a la paz social, ya se denota en varios comercios al pueblo luchando, reclamando, enfrentando esta situación”.

El incremento excesivo y sin límites de la divisa estadounidense está acabando con la economía de los trabajadores venezolanos, que solo perciben un salario de 40.000 Bs, que lo llevaría al cambio a menos de 2 $ de salario. Cada vez que sube el dólar, los precios se disparan sin ningún tipo de piedad o consideración para los consumidores, siendo los bolsillos de los trabajadores y el pueblo en general los más afectados por estos anti solidarios y criminales aumentos.
 

Ing. Luigi D´ Angelo
CI 2519820

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