MURIÓ CARLOS LARA: EL POLERO, por Peyo Sierra Graterol

Un día irrumpió en una de las primeras protestas estudiantiles que brotaban del primer Campus Universitario que conoció la ciudad: El Tecnológico de Coro. Comenzaba el tejido que una institución de educación superior le imprime a un conglomerado social.. Es un polero del Barrio Lara dijeron.

En su aparición dejaba abandonado el carro de helados (Polos) y se montaba en las cercas a pronunciar sus discursos. Esa dualidad polero-orador le valió un espacio en la política falconiana. En todo escenario social y político éstas figuras son necesarias. Desde allí Carlos Lara, su verdadero nombre inscribió gustele o no a muchos, su nombre cómo figura de la política regional.

Por mucho tiempo se alojó en la primera universidad del país UCV y desde allí cómo estudiante de Filosofía experimentó un liderazgo propio su factura o sobrenombre siguió resaltando incluso en las televisoras nacionales en cada vez que intervenía a su manera en los grandes eventos políticos del Aula Magna.

Desde hacía más de cinco años había retornado a su tierra y cómo contertulio de la Panadería Lara espacio visitado por políticos, académicos y empresarios, siempre sorprendía con sus discursos improvisados e imprevistos.

En los últimos años fue una especia de bisagra entre partidarios del Chavismo y oposición. Así cómo colaboraba con dirigentes de gobierno, lo hacia con dirigentes de Acción Democrática. De esa manera le imprimía un mensaje de entendimiento, diálogo y paz a la política decía. Una terrible enfermedad comenzó a afectar su salud y hoy martes 10 de septiembre se corrió la voz ha muerto El Polero, mientras aquella pequeña campana que hacía sonar en sus años de adoslecentes para ofertar sus helados, parece que ha estado sonando para decirnos hasta luego. Descansa en Paz, Carlos, Polero, amigo.

Pedro Felipe Sierra Graterol

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