POLÍTICA CRIMINAL | La política del hambre, por Luigi D Angelo

Humberto García Larralde, presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, aseguró que las cifras publicadas por el Banco Central de Venezuela confirman el desastre económico de los seis años de gobierno de Nicolás Maduro. “Las cifras revelan una caída de la actividad económica del 36,1% entre 2012 y 2017. Esto significa una contracción promedia en el ingreso de cada venezolano del 51,6%, situándolo en términos absolutos en un nivel ligeramente inferior al de 1950. Es la contracción más pronunciada de un país que no esté en guerra, mayor que la de Grecia en el siglo XXI, y que el de Ucrania o de Cuba en los años 90”. 

Otro dato alarmante es que Venezuela tiene el mayor Indice de Miseria en el Mundo, ha sido el líder indiscutible –por cuarto año consecutivo- del Índice de Miseria de Bloomberg 2018, que evalúa a 66 economías mundiales en base a sus pronósticos de inflación y desempleo. Además de mantener su primer lugar, nuestro país casi triplicó su puntuación respecto del año pasado, llegando a 187,2 puntos, comparado con apenas 33 puntos para el número dos, Sudáfrica.

En Venezuela lo que existe es una gran descomposición social como consecuencia directa de esta Pólitica Criminal. Venezuela se está convirtiendo poco a poco en un país dominado por el hampa, los malandros y los pranes (no son mayoría pero están unidos, organizados y armados como quedó demostrado en los hechos recientes de la cota 905, en Caracas, donde funcionarios del CICPC recibieron disparos con armas de guerra y que al final recibieron la orden de retirarse el lugar, por ahora), con el visto bueno de una sociedad de cómplices, donde son capaces de devaluar al mismo dólar por el negoción que sacan los vivarachos a todo tipo de guisos. Un país donde no existe el llamado Socialismo del Siglo XXI sino mas bien un Capitalismo Salvaje rentista e importador amparado en la impunidad que permite que la especulación y la usura declaren abiertamente la guerra económica contra el pueblo, donde los precios suben en ascensor y los sueldos en escalera, donde los comerciantes ajustan los precios todos los días según el dólar paralelo mientras el gobierno tarda meses en ajustar los sueldos y pensiones, bajo la mirada cómplice de las instituciones del Estado (SUNDAE, IVSS) que tienen como fin salvaguardar los intereses de las mayorías empobrecidas por esta Política Criminal.

En Venezuela se viene aplicando durante más de dos décadas una Política Criminal, una Política que ha obligado a emigrar a alrededor de 5 millones de venezolanos, donde se han cerrado más de 370.000, empresas desde 1998, según CONINDUSTRIA el sector manufacturo ha disminuido 95 % su producción desde 1999, donde el 87 % de los venezolanos no puede cubrir el 95 % de sus necesidades básicas. Venezuela es un país que se mantiene como la nación con mayor inflación del mundo, a pesar de que se consigue de todo en los anaqueles pero a elevados costos, según la fundación Bengoa, aproximadamente 7 millones de venezolanos están con serios problemas de alimentación. En nuestros pueblos y ciudades se realizan diariamente cientos de protestas por agua, electricidad, transporte, alimentos y gas, donde son heridos o asesinados muchos inocentes, adolescentes o niños, mujeres o hombres, amas de casa y hasta adultos mayores (como ocurrió en Táchira con el adolescente Rufo Chacón que perdió la vista por disparo de escopeta en manos de funcionarios policiales o en Coro cuando el pasado 26 de Julio murieron dos mujeres y hubieron varios heridos en una protesta por reclamo del servicio de gas)), mientras los verdaderos responsables de estas muertes, es decir nuestros gobernantes locales, bailan reggaetón y rumbean en cada fiesta aniversario, sin atender como debe ser a la población necesitada.

José Graziano da Silva, director de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), acaba de declarar que 21.2 millones de personas pasan hambre en Venezuela (alrededor del 70 % de la población), según estimaciones de esa institución, lo que cataloga como un «aumento vertiginoso» en comparación con el 2012, año en que la misma institución hizo un reconocimiento a nuestro país por la metas alcanzadas (en el período 1990 – 2012) por lograr reducir a la mitad el porcentaje y el número de personas con hambre o subnutrición. Reconocimiento muy criticado por cierto, cuando ya habían serios problemas de desabastecimiento y alta inflación en nuestro país.

No se trata de la Guerra del Pueblo, de la que hablaba Fabricio Ojeda en 1966, sino de la Guerra contra el Pueblo o de la Guerra a Muerte a los Venezolanos y cuando digo Pueblo me refiero al Pueblo Chavista, al Pueblo Opositor, al Pueblo con uniforme (Policial o Militar) o la Sociedad Civil en general. Política Criminal donde el Estado permite que un saco de perrarina cueste mas de 700.000 bolívares y una lata de 400 grs de leche para bebés de 0 a 6 meses, que difícilmente dura 4 días, cuesta 235.000 bolívares, lo que equivale a seis salarios mínimos de un trabajador, o un Kg de leche en polvo completa que no baja de 50.000 Bs. Una Venezuela donde un pepino o un plátano cuesta mas de 1.000 bolívares (100 millones de bolívares fuertes) o una unidad de pan pequeño o francés tiene un precio de no menos de 700 bolívares soberanos (70 millones de Bolívares fuertes). Ni hablar del precio del queso, el cartón de huevos, del Kg de carne que van respectivamente desde los 20.000 hasta los 30.000 Bs.

Se trata de una Política Criminal que acabó con nuestra calidad de vida, devaluó nuestro signo monetario de una forma inimaginable y exageradamente demencial (de 573 Bs/$ en Febrero de 1999, a 50.000 Bs/$ en Marzo del 2013 a 1.200.000.000.000,00 Bs/$ (con los 8 ceros que le han quitaron al bolívar en las dos re conversiones monetarias) ó 12.000 bolívares soberanos, en Julio de 2019) , acabó con nuestros ahorros, pulverizó nuestras prestaciones sociales, nos puso a hacer colas como mendigos, facilitó el aumento de los precios al re potenciar la inflación con las reconversiones monetarias (acción psicológica para disfrazar la gravedad de la situación y para lavarle el cerebro a los venezolanos), aumentó exageradamente las tasas impositivas en los pasaportes, notarías, registros mercantiles, tasas aeroportuarias etc etc y por si fuera poco se comprometió nuestra soberanía al hipotecar el país a varias potencias extranjeras, se deterioraron los servicios públicos de electricidad, gas, agua, salud, educación, transporte, telefonía celular e INTERNET. El resultado es que tenemos una cifra cercana a treinta millones de venezolanos sin calidad de vida; lo cual ha producido una diáspora que huye en busca de oportunidades y soluciones a sus problemas en otros países, principalmente latino americanos o de habla hispana, en Europa, como el caso de cientos de profesionales universitarios que han emigrado a España.

Venezuela, en el marco de esta Política Criminal, se ha convertido en un Estado fallido donde las violaciones sistemáticas de los DDHH están ampliamente presentadas en el Informe de Michelle Bachelet en su condición de Alta Comisionada para la Defensa de los DDHH de la ONU. La dramática caída del PIB que para el pasado año se ubicó en el 18,2 %, la pobreza crítica y extrema que hoy (en la gestión de gobierno del Presidente Maduro) asoma índices alarmantes, los índices de mortalidad infantil y neo natal que colocan a Venezuela en el lugar 90 del ranking mundial, la entrega de los recursos a potencias emergentes y tradicionales, la precarizacion de los sueldos y salarios para quienes cobramos quince y último, cuyo sueldo no alcanza ni al 10% del costo de la canasta básica, y la destrucción de la naturaleza con el proyecto del Arco Minero del Orinoco; indicadores mencionados que no podrían ser imputables al imperialismo en cuanto a sus causas, tal es el caso de la corrupción abierta y descarada de muchos funcionarios públicos, de la negligencia y la ineptitud del funcionariato, y del entierro de la ética en el comportamiento de los “servidores públicos civiles y militares”, sin negar el perverso efecto que para el país se deriva del bloqueo financiero y petrolero dirigido desde Washington, lo cual sin duda alguna ha empeorado la crisis humanitaria, particularmente en lo económico y social.

Ing. Luigi D Angelo
CI 2519820

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Sobre el Autor

Simon Ross The Guardian
Periodista. Diario "The Guadian"