POLÍTICA CRIMINAL | La política del empobrecimiento, por Luigi D Angelo

Más pobres. En los primeros seis años de gobierno del presidente Nicolás Maduro, los venezolanos sufrieron los efectos agresivos de la hiperinflación, la pérdida del poder adquisitivo y la desaparición de alimentos y medicinas de primera necesidad en el mercado. El hambre, personificada en los venezolanos que hurgan en la basura para alimentarse, se convirtió en la expresión más tangible del incremento de la pobreza en el país.

Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) realizada en el 2018, en Venezuela hay 15.277.492 de habitantes pobres (calculado sobre la población estimada por el INE); es decir, 48% de hogares venezolanos. Lo que contrasta con el 1.899.590 (27,3% de hogares venezolanos) que registró el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en 2013, el año en que fue electo Maduro. Esto significa que el primer Gobierno del actual Presidente dejó al menos 13 millones de nuevos pobres. Y la cifra sigue en aumento. Directivos de la Cámara de Comercio de Caracas afirmaban en el 2016 que el empobrecimiento del país era atroz y que el nivel de pobreza ha alcanzado al 80 % de la población venezolana. Y eso fue antes de la segunda reconversión monetaria.

Por todo lo expuesto, sin lugar a dudas, lo aplicado en Venezuela no fue una receta del Fondo Monetario Internacional (FMI) sino una Política Criminal que hizo colapsar el modelo político económico que se quería implementar como parte de un gran proyecto emancipador de contenido humanista.
No me equivoqué en Octubre del 2005 cuando siendo Presidente de la Comisión de Ambiente de la AN declaré a El Universal en ocasión de mi retiro del partido de gobierno que “en el MVR hicieron de la política una práctica mafiosa”. En aquel momento histórico no tenía muy claro de que se trataba de una Política Criminal. Ahora, 14 años después, estoy plenamente convencido. No se acabó con la corrupción, no se mejoró nuestro bienestar, no se aumentó la producción, no hay más seguridad, no se sacó a los pobres de la miseria, ahora hay más hambre y la premisa bolivariana de que el mejor gobierno es aquel que proporciona la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y mayor estabilidad política tampoco se cumplió. Al contrario, se agravaron todos los problemas que teníamos, la Política Criminal nos hizo más pobres, aumentó la delincuencia, quebró las empresas productivas, confiscó y expropió mas de 40.000 propiedades. La economía venezolana ha experimentado el cierre de 370.000 empresas privadas en los últimos 20 años, el 60 % de las que existían en 1998 antes de la llegada del chavismo al poder, según Fedecámaras.

En otro ámbito, esta Política Criminal está actuando perjudicialmente contra nuestra psiquis, la solidaridad y la honestidad están desapareciendo como valores claves de la sociedad, está degradando nuestra condición humana, se está deteriorando aceleradamente nuestra calidad de vida. Es una Política criminal no propiamente consecuencia de un mal gobierno sino de un Gobierno del Mal, que ha lanzado a la calle a los venezolanos a echarse cuchillo entre unos y otros para poder sobrevivir. En tal sentido, se nos causó un daño moral irreparable, alcanzando una descomposición social, ética y política sin precedentes en nuestro país. Además de tratarse de una profunda Crisis Humanitaria, se trata a su vez de una gravísima Crisis de Civilización.

Adicionalmente la Política Criminal creó problemas nuevos: surgieron las colas y el desabastecimiento, hizo que regresaran enfermedades que hacía tiempo habían desaparecido del país, condenó a muerte a muchos enfermos por no acceder a los medicamentos, generó una autentica hambruna en los sectores mas vulnerables y por si fuera poco ideologizó a los militares y con los civiles adoctrinados creó organizaciones paramilitares que con la banderas de la represión y la persecución política fascista promueven el miedo y el terror al mejor estilo de la Alemania NAZI, como ha quedado evidenciado ante el país en los casos recientes de brutales asesinatos y torturas a civiles y militares, a jóvenes y adultos, a padres e hijos, en manos de los cuerpos policiales y militares con practicas crueles y degradantes de la condición humana, practicas que están muy lejos del ideal humanista, socialista y bolivariano que dicen profesar, al hacer de la política represiva o de Seguridad del Estado el componente principal de la Política Criminal, implementada a través del dinero, las mentiras y la fuerza por un lumpen político burgués sin ética y sin escrúpulos, arropados en un discurso socialista cuyo significado y contenido nunca entendieron.

Ing. Luigi D Angelo
CI 2519820

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