EL DOLOR, LA MENTIRA Y FRANCISCO, por Luis Alfonso Bueno

Luis Alfonso Bueno Abogado. Escritor, Poeta.

El totalitarismo para implantarse en un país destruye, entre otros valores, el sentimiento religioso. Este que pugna sobre Venezuela, en ese sentido no ha terminado de establecerse quizás porque el venezolano rechaza el desplazamiento de la cristiandad para ceder a exóticas ritualidades preferidas del Régimen con pie en la santería afro-cubana. A intentos sutiles, insidiosos o explícitos, se ha opuesto una espiritualidad de arraigos nacionales.

La destrucción programada en agenda política, no solo abarca la religiosidad de Jesucristo- mayoritaria en el pais- sino también la de Moisés y otras. El Régimen piensa – sociología casi pintoresca- que tal exterminio es fácil.

Al parecer su libreto contempla involucrar al pontífice romano apostando a que una manipulación impropia lo desacredite aún ante su feligresía y con ello se pierda el sentimiento religioso. Cómo de perlas le viene la eventualidad de un curioso papa que respecto a Venezuela y su actual desgracia social y humana exhibe una ambigüedad impermeable a informes fehacientes , oportunos y conmovidos , de nuestra Conferencia Nacional Episcopal; todo un perfecto objetivo político.

En ese contexto cabe ubicar la reciente presentación en El Vaticano, ante el papa Francisco, del Capellán de las armas del Régimen cometiendo públicamente el pecado de mentir y dar falso testimonio sobre la realidad venezolana. Mintiendo al oído del pontífice y del mundo- estupefacto éste, comtemporizador aquel- que en Venezuela no está pasando nada, somos una nación feliz, nadie emigra, hay cierta escase’z por el asedio económico del imperialismo, gobernantes eficientes y probos, democracia y libertad….

Algo apostaría Satanás por la incineración de la verdad. De no ser un farsante el Capellán, el Episcopado de Venezuela sería un sanedrín de mentirosos. Cierto es que abominación tan excelsa ha ocurrido en la precisa Sede de San Pedro cuyas gloriosas lágrimas llora la ingenua fe’ de tantos venezolanos sin esperar que el gallo cante tres veces.

Es obvio que el Jefe del Estado Vaticano puede jugar el ajedrez político con los demás Estados, pero más profundamente cierto que el guía espiritual del pueblo creyente en la divinidad de Jesucristo no ha de convalidar entre carantoñas moralmente grotescas a quienes, burlándose del Sermón del Monte y de toda palabra santa, son impunes autores de crímenes , humillaciones y vilezas contra seres inocentes. O son sus personeros que van a retratarse con el papa para redimirse, publicitariamente del odio merecido de sus pueblos. «Imprimatur», vieja praxis anarquista llamada»propaganda por la acción».

Sabiendo esto, entonces , Por qué el duro dolor de tanto engaño??.

Luis Alfonso Bueno.

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