DEJÓ EL PELERO | El Chuíto asesinó a comerciante libanés y a su familia en Zarabón por 4 cauchos

Por una deuda de cuatro neumáticos asesinaron a la pareja y su bebé de cuatro meses de nacida. La masacre, de la cual se habla en todo Falcón y el país, se cometió a mediados de febrero del 2019 a pesar del tiempo y que los cadáveres permanecieron ocultos hasta la noche de este jueves 25 de abril en el tanque subterráneo de la villa 4 de la urbanización Zarabón, efectivos del Eje de Investigaciones de Homicidios, Base Punto Fijo del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) consiguieron resolver en tiempo récord el triple crimen, evocando los años de gloria y la efectividad que en el pasado caracterizó a este organismo, para entonces llamado Cuerpo Técnico de Policía Judicial.

Al Fin Youseff Nour, de 27 años, de origen libanés, la enfermera Berkys Josefina Carrasquero, de 41 años y la hija que tenían en común, Walac Youseff, de cuatro meses de edad, fueron asesinados con golpes de hacha y arrastrados hasta el tanque subterráneo de la vivienda que habitaban.

Más de una veintena de funcionarios del CICPC se avocaron a resolver el caso, atendiendo las instrucciones de la alta superioridad, en Falcón a cargo del comisario general José Briceño, jefe de delegación. En menos de 24 años y gracias a investigaciones de campo, entrevista a testigos y análisis de elementos de convicción, resolvieron el triple crimen.

Los sabuesos contaron con el relato de un taxista llamado “Hércules”, quien sin imaginar lo que acontecería le prestó el servició hasta ese inmueble a un hombre llamado Jesús Javier Páez, de 26 años, conocido con “Chuíto”, a quien el comerciante árabe le debía cuatro cauchos. Al no conseguir que este se los pagara, el sujeto ideó un plan de cobrarle con la vida, para lo cual persuadió a Al Fin Youseff de organizar una reunión en la casa.

Según fuentes detectivescas, una vez que vieron al comerciante pasado de tragos, lo asesinaron con una hacha, al igual que a la esposa y la bebé. “Chuito” tuvo de cómplice a su cuñado Leonel José Moreno Rivas, de 19 años, apodado “León”.

Consumado el triple crimen, los mismos escaparon del inmueble en un Chevrolet Century, propiedad del occiso. Presintiendo que pronto se esclarecería el caso, vendieron el carro y juntaron el dinero necesario con el cual emigraron del país, tomando como destino Colombia, según las investigaciones del CICPC que tramita junto a la Fiscalía 23, las ordenes de captura.

Las comisiones del Eje de Investigaciones de Homicidios y Criminalística, descubrieron que los sindicados del triple crimen habían huido, luego de practicar sendos allanamientos. El vehículo vendido por los criminales fue recuperado por el CICPC obteniendo del comprador la versión que reitera su participación en el horrendo crimen.

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