PUÑO, PATADA Y KUNG FU | TÁNGANA EN EL REGISTRO PRINCIPAL POR GUISO “PA’ APOSTILLAR”

Es un secreto a voces que todos los procesos legales y administrativos de este país se hacen “más rápido” o bueno, a fin de cuentas, se hacen si pagas “por debajo de la mesa” para que el procedimiento camine.
“Tuve que pagar $20 para que me pagaran el Pasaporte Express”
“Pagué $150 para que me apostillaran el título”
“Me detuvieron la mercancía y para soltarme a pesar de tener todo en regla, me pidieron la mitad de la mercancía y se las tuve que dar”
¿Te suena familiar?

¿Qué pasa cuando esta bomba explota, en pleno Registro Principal con involucrados y la policía?

El día de ayer el Registro Principal de Coro se convirtió en una escena digna de una película del medio oeste, ¿Esa que termina con puños y sillas volando dentro de un bar? Esa.

Pues un cliente se presentó con sus papeles para apostillar… sin cita. Esto ocasionó que se le aclarara que no puede proceder sin cita a lo que el cliente, muy sorprendido respondió: “Pero es que ya había apostillado sin esa cita” y presentó la prueba a nada más y nada menos que la registradora.

“Yo le pagué a un abogado $50 por hacerme esta vuelta,” dijo el ciudadano. Para mala (o buena) suerte, el “abogado” entraba por las puertas del registro en ese preciso momento siendo señalado salvajemente por el cliente como el “gestor” del trámite. El abogado, más sorprendido aún, se acerca.

La registradora presuntamente indignada toma el documento supuestamente apostillado y verifica su autenticidad encontrando que tiene estampada su firma, “¡Alguien está firmando por mí!” dijo alborotando el gallinero.

El cliente acusa al abogado de ser el cómplice, responsable y ladrón del registro a lo que este le responde, “Yo cobro lo que aquí adentro mandan a cobrar, así que si caigo yo, caen todos.”

El ambiente estaba cargado y la Registradora también, mandan a parar todos los trámites y solo se oye un susurro que el abogado dice al oído del cliente, “Tú también, por sapo”.

Y se formó el parampampam que comenzó con un derechazo del cliente a la quijada del abogado.

Policías, clientes, funcionarios del Registro, Registradora, todos envueltos en un caos que comenzó, no con el cliente “sapo” sino con la mafia a la que todos estamos expuestos en todos los niveles legales y administrativos de este país.

Ni en Sin Senos Si Hay Paraíso se vio una escena dantesca como esta.

El abogado se encuentra presuntamente detenido, pero cabe preguntarse, ¿Sabe o no sabe la registradora de esta mafia? ¿Si están falsificando su firma? ¿Se hizo la loca?

Estas mafias hay que denunciarlas, señores, o nadie saldrá del chiquero en donde nos tienen revolcándonos. No pagues, sabemos que la desesperación nos lleva a dejarnos sobornar, pero hasta que dejen de lucrar con la necesidad del prójimo, estos “trámites” no van a acabarse.

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Simon Ross The Guardian
Periodista. Diario "The Guadian"