OPINIÓN | Sombra en los Médanos por Castor Gonzalez

Tal como los cujíes lloran de dolor en la famosa canción de Rafael Sánchez López, hice lo propio el pasado fin de semana, al transitar como lo he hecho antes y tal vez mil veces por la autopista que conduce de Coro a Punto Fijo.

Para aquellos que no han tenido la suerte de visitar la ciudad de Coro y a la Península de Paraguaná, la autopista Coro – Punto Fijo inicia al pie del istmo peninsular con una impactante vista, donde al Este se divisan las imponentes dunas del Parque Nacional Médanos de Coro.

En esta oportunidad y ya en mi tercera visita a mi terruño en lo que va de 2018, pude constatar entre muchos otros, uno de los lamentables signos de lo que a estas alturas estoy seguro es una deliberada desidia por parte de quienes conducen uno más de esos desgobiernos regionales que en contravía a su mandato de buscar la felicidad y bienestar de sus electores, más bien le azotan y castigan con la más absoluta indiferencia a sus necesidades.

En un Estado como lo es Falcón, al cual la naturaleza y la historia le han obsequiado todas las características para ser un auténtico polo turístico, sus gobernantes han permitido, por mera omisión deliberada, perezosa, negligente e irresponsable, que esas dunas que por mucho tiempo han sido disfrutadas por sus fieles visitantes atraídos por esa maravilla natural, tapen y destruyan esa importante arteria principal y única para acceder a Paraguaná.  De las dos vías y cuatro canales de una maravillosa autopista, en algún sector solo queda medio canal, sin contar la incredulidad e incomodidad de los visitantes y de los propios habitantes, quienes ven amenazado su libre tránsito por tan importante vía.

Mientras tanto, los habitantes del Estado Falcón no son la excepción y sufren en carne propia la indolencia que aqueja al resto del país, donde la falla de los servicios públicos de luz, agua y gas, el desabastecimiento, la hiperinflación, la crisis del transporte público, de la basura, el deterioro de la infraestructura y la inseguridad, son la regla que día a día marca el diario transitar por estas calles, sin que se aprecie un mínimo propósito de enmienda o corrección de rumbo que aporte al menos una mínima esperanza en la posibilidad de recobrar la calidad de vida.

En Falcón y en Venezuela merecemos un mejor gobierno que cree las condiciones mínimas necesarias para salir adelante y traducir las infinitas bendiciones que nos ha brindado la naturaleza en bienestar colectivo. ¿Es posible? Que no quepa duda, siempre y cuando eso si, lo construyamos entre todos los que además de adversar ese mal sueño que ha destruido al país, soñamos con una mejor Venezuela y un mejor porvenir, donde la sombra en los médanos no sea otra cosa que lo que siempre ha debido ser, que es el efecto de la más brillante luz.

Cástor González Escobar

Abogado

Presidente del Centro Popular de Formación Ciudadana -CPFC-

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Simon Ross The Guardian
Periodista. Diario "The Guadian"