OPINIÓN | RELAJO Y PODER – por Olga Hidalgo de Curiel

Antes en otro tiempo el mes de julio  para los corianos tenía otro sentir, un encanto especial, nos preparábamos para ofrendar a la ciudad  “Raíz de Venezuela” nuestro mejor regalo.

Hoy, hablar de la semana de Coro trae consigo sobresaltos y temores, pesadumbres, manifestaciones desagradable que alteran el bioritmo de los pobladores de ésta comarca caquetía; además de observar el deterioro físico, la indolencia, descuido y abandono de la ciudad cumpleañera  que en este momento luce como hermoso collar la basura en cada rincón y como algo novedoso en el entorno, las perreras, medio de transporte indigno al ser humano pero que se toma como un atractivo turístico de urbe patrimonial que se emparenta con otras ciudades importantes del país.

El detalle que atemoriza es la presencia de las motos de  alta cilindrada que han tomado posesión de los espacios transitables de Coro con la anuencia fervorosa y activa de la primera autoridad del municipio y la indiferencia de las demás autoridades que nos rigen y que se hacen los ciegos y sordos y dejan que el caos nos ahogue.

La inseguridad  vial  y peatonal se hace presente, una cuenta más para este rosario de calamidades que nos obligan a tener “casa por cárcel” negación de la libertad de transitar libremente. La contaminación sónica inunda el ambiente de la ciudad tranquila no acostumbrada al bochinche, escándalo, desorden y relajo en grado sumo; desenfreno donde se aprecian las peores modalidades contra las pocas buenas costumbres que aún se mantienen a pesar de todo. Esa exhibición de riqueza y poder adquisitivo de quienes las conducen no es compatible con el socialismo que pretenden implantar e inyectarnos, tan desacreditado en estos momentos por las actuaciones vergonzantes de funcionarios de turno que se complacen en saciar frustraciones de origen.

Esa demostración de riqueza en estos momentos le hace un flaco favor a la “revolución bonita” y es una bofetada a un pueblo que tiene hambre y necesidad, que busca con angustia el sustento diario a su familia.

Nos damos cuenta que no hay límite de tiempo para los felices turistas de las motos, no hay horario que cumplir, la orgía, el relajo y el desorden.

Las avenidas convertidas en pistas para competir, ruido, pan y circo, pareciera que hay una sustancia que nubla la mente e impide que los venidos de otra parte acaten normas de respeto y convivencia y valoren que no están en un potrero cualquiera, que Coro es una ciudad honorable que merece consideración al máximo y sus habitante son personas merecedoras de tranquilidad en sus espacios. La conclusión que sacamos es que Coro no importa que ha sido un trampolín para obtener poder, desmereciendo lo que representa en su ser de pueblo. Letra muerta Convivencia, populismo en estracto.

Pregunto; ¿la ley de Convivencia, el Amor y la Paz tienen vigencia, ó no?

No nos queda más que decir: ¡Ah, mundo Coro en las manos que caíste!

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