OPINIÓN | Una Patria para todos por Olga Elena de Curiel

Lo bueno de estos tiempos es que todo se evidencia en hechos que no pasan desapercibidos, notables; a cada uno le va tocando su pedacito de Patria.

El papel hizo crisis, ya se conocía la incidencia de la escasez y el racionamiento al que sólo accedían los allegados convictos y confesos; diarios locales y nacionales fueron cerrando sus puertas, muchos con tradición de años, voceros de sus comunidades.

Quienes en su momento debían alzar su voz contundente y firme interpretando el sentir de los diarios afectados no lo hicieron y me refiero a los gremios que comparten el reto revolucionario, pudo más el compromiso fanático y sectario. Los diarios no afectos al régimen guapearon hasta donde fué posible sin sentir la solidaridad de los que realizaban idéntica labor en la localidad.

Silencio cómplice. Ha poco los que sobrevivían con apoyo, sienten el rigor de la escasez de papel y redimensionan sus formatos; hay voces que llamadas en todo tiempos a ser testimonio de justicia, ecuanimidad, fiel de la balanza manifiestan su preocupación que la obliga el saber que hasta los que se ufanaban de tener la materia prima para imprimir sus diarios llegan a sufrir la problemática que dificulta cumplir la labor periodística, antes no importó, por eso digo y pido disculpa si me excedo que cada rey va quedando desnudo a la vista de todos exhibiendo mezquindad y pobreza de espíritu; como dice sabiamente Bertolt Brecht “ahora vienen por mí pero ya es demasiado tarde”. No olvidemos “Nos salvamos o nos condenamos en racimo” como dice el cursillo de cristiandad

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Simon Ross The Guardian
Periodista. Diario "The Guadian"
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