OPINIÓN — Desde La Thatcher hasta Trump… — por Rafael Pineda

En la década de los años ochenta, la Thatcher llegó al poder en Inglaterra y Reagan en los Estados Unidos. Desde Londres comenzó la ofensiva del neoliberalismo secundado por el antiguo actor de cine instalado en la Casa Blanca. En América Latina surgieron los paladines neoliberales dirigidos por el Fondo Monetario Internacional. Los paquetes de Carlos Andrés Pérez, de las dictaduras del cono sur, Carlos Menem, los presidentes colombianos, centroamericanos con los Sandinistas fuera del poder; es decir, todo el continente, se convirtió en un santuario neoliberal. Para el pueblo fue un inmenso sacrificio, debido a que todas las medidas se impusieron a sangre, fuego y garrote.
Los herederos de Reagan, fueron unos neoliberales con fachadas de republicanos o demócratas, a si pasaron Busch padre, Carter, Clinton, Busch hijo y Obama. Comenzaron amasar la idea del ALCA con la finalidad de imponer sus reglas en los mercados de los países del Continente y tener a la mano todas las riquezas y recursos naturales al sur del Río Bravo.

 

En una reunión de presidentes del Continente, los gringos intentaron imponer su propuesta del ALCA, pero se estrellaron frente a la posición de Venezuela, que ya le había asestado un duro golpe al neoliberalismo con la insurrección del pueblo el 27 y 28 de febrero del 89, del triunfo del Comandante Supremo en el 98 y en el proceso constituyente. La voz de Chávez, fue la de no aprobar debido a que debería someterlo a consulta popular; esa posición quedó en solitario, pero la fiesta neoliberal se aguó causándole a los gringos y sus acólitos, una decepción y frustración.

 

Busch hijo y sus acólitos no se dieron por vencidos. Esperaron una nueva cumbre. El escenario se sirvió en El Mar del Plata. En esa ocasión, surgió una pared conformada por Argentina, Uruguay, Brasil y Venezuela. Allí, mandaron el ALBA al carajo. Busch se retiró indignado, más atrás le siguió el mexicano y los acólitos llenos de tristeza, los vieron irse con una derrota propinada por los presidentes progresistas.

 

La nueva estrategia que impulsaron fue la de los tratados de libre comercio, una fórmula, que le otorga todos los privilegios al pez mayor para ubicar sus productos y empresas para obtener mayores ganancias debido a lo barato de la mano de obra. Comenzaron las protestas de los nacionales, pero nada, los tratados se comenzaron a firmar.

 

Obama para debilitar a los bloques de integración como PETROCARIBE, CELAC, MERCOSUR y el ALBA, logró con sus acólitos de México, Colombia, Perú y Chile, impulsar el acuerdo del Pacífico. Se creyeron que sería lo mejor del mundo. Los neoliberales de Argentina y Brasil, ahora de falderos del Imperio, comenzaron estrategias para meterse en ese acuerdo, aunque geográficamente, están ubicados en el Atlántico.

 

Apareció un personaje con mucho dinero a competir con la Clinton. No necesitó de financistas como si los tenía la dama aspirante presidencial. Todos los grandes medios se cuadraron con la Clinton y los presidentes del acuerdo del Pacífico, más unos cuantos, que siempre, están al lado de los inquilinos de la Casa Blanca, todos no daban nada por el gringo multimillonario, daban como ganadora a la Clinton, como también, asegurar más ganancias a las grandes corporaciones mediáticas.

 

Trump, que supo interpretar que ya no son tiempos de medios tradicionales, se fue a las redes sociales a comunicarse con el pueblo norteamericano y concluyó que Estados Unidos, desmontó gran parte del parque industrial, que se ha convertido en una venta de productos chinos, que las empresas financistas solo les interesa montase en los países con el libre comercio para aumentar sus ganancias y que la gran nación viene de capa caída hacia una crisis profunda.

 

Llego al poder, rompió con el pacto del Pacífico, se plantea salirse de los tratados de libre comercio y romper con el esquema neoliberal. Decide volver a las raíces proteccionistas, que los propios Estados Unidos, en el siglo XXI, invento.

 

Los acólitos quedaron como volantín sin rabo. La echonería que irradiaban esos miembros del acuerdo del Pacífico, se convertirá en una mirada al piso. Todos resteados con la Clinton, buscaron como congraciarse con Trump, y de este, solo reciben indiferencias.

 

Los próximos meses se verán los efectos. De concretarse todo lo que viene anunciando Trump, solo les quedará a los acólitos volver reflotar El Mercosur y demás organismos de integración; en esos momentos, tendrán que buscar a Venezuela por su posición estratégica en Petróleo, minerales estratégicos y por ser el septentrión de Sur América.

 

RAFAEL PINEDA PIÑA – Prof. Universitario, Ex-Alcalde de Coro, Rector de la UPTAG

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